Al principio parece todo sencillo: una fecha que imaginar, un estilo que gusta, algunas imágenes guardadas, el deseo de reunir a las personas adecuadas en un lugar que tenga sentido. Luego, en cuanto la idea de la boda deja de ser abstracta, surgen preguntas muy concretas. ¿Quién decide de verdad? ¿Por dónde se empieza sin crear confusión? ¿Qué decisiones hay que tomar primero

